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sábado, 1 de octubre de 2011

a. Sistema Óseo

Está formado por un conjunto de estructuras sólidas compuestas por tejido óseo, que se denominan huesos.
Los huesos cumplen tres funciones fundamentales:
·        proporcionar sostén al organismo
·       constituir los segmentos móviles del sistema de palancas configurado junto a las articulaciones y músculos
·        brindar protección a los órganos y tejidos internos.
Otras funciones importantes de los huesos son participar en el metabolismo de diversos minerales, como el calcio o el fósforo, y en la formación de la sangre, proceso en el que está involucrada la médula ósea que se encuentra en el interior de algunos huesos.
El esqueleto humano cuenta con aproximadamente 208 huesos. Esta cifra no es constante, porque algunas personas poseen unos pequeños huesos, conocidos como supernumerarios, que se localizan en el cráneo y en los dedos.


Tipos de Huesos y su estructura
De acuerdo con su tamaño y forma, se pueden diferenciar tres tipos de huesos: largos, planos y cortos.
Los huesos largos, como los de las extremidades, son cilíndricos y alargados. Disponen de un cuerpo central o diáfisis, y de dos extremos, o epífisis, que forman parte de las articulaciones. La zona en la que se une la diáfisis con los extremos óseos se conoce con el nombre de metáfisis.
La cavidad medular de los extremos óseos está rellena de un tejido óseo esponjoso, que es poco denso. En las zonas centrales de los huesos, la cavidad medular alberga un tejido completamente distinto: la médula ósea.


Los huesos planos, como los del cráneo, el esternón, las costillas o los huesos ilíacos, son delgados, planos y anchos. Cuentan con una capa externa de tejido óseo compacto, y están rellenos de tejido óseo esponjoso.
Los huesos cortos, como las vértebras y los huesos del carpo de las manos y los del tarso de los pies, son pequeños y tienen forma cúbica o cilíndrica. Al igual que los huesos planos, cuentan con una capa externa de tejido óseo compacto, rellena de tejido óseo esponjoso.
La médula ósea es un tejido que se encuentra en el interior de los huesos y participa en el proceso de formación de la sangre. En los adultos, sólo persiste en algunos huesos, como las vértebras, el fémur, las costillas, el esternón y los huesos de la cadera.


II. Aparato Locomotor



El aparato locomotor agrupa una serie de estructuras, órganos y sistemas, concretamente los huesos, articulaciones y músculos somáticos o del cuerpo, cuya función es brindar soporte y protección al organismo y posibilitar sus desplazamientos. El esqueleto es el conjunto formado por los huesos y las articulaciones. Por ello, los músculos que se insertan y dan movimiento a los huesos y articulaciones se denominan también músculos esqueléticos.
El aparato locomotor funciona como un sistema complejo de palancas en el que los músculos aportan la fuerza, las articulaciones hacen las veces de punto de apoyo y los huesos se comportan como los segmentos móviles. La coordinación en las posiciones se adoptan y los movimientos que describen los huesos, articulaciones y músculos es posible gracias a la presencia de una amplia red de nervios que llevan y traen información hacia y desde el sistema nervioso central.


d. Tejido Nervioso

El tejido nervioso, con el cual está construido la totalidad del sistema nervioso, está compuesto por dos tipos de células: las neuronas y las células de la glía.
Las neuronas, que son las responsables de desencadenar y transmitir los impulsos nerviosos, son las células más importantes de este tejido. Las neuronas sólo se producen durante el desarrollo embrionario; a partir de entonces, su número permanece estable, estimándose que en el adulto existen unas dieciséis mil millones de este tipo de células. En la estructura neuronal se distinguen dos partes: el cuerpo celular, en general de forma triangular o poligonal, que es el que contiene el núcleo celular, y las prolongaciones. Estas últimas son de dos tipos: las dendritas, de número variable, cortas, de base amplia y muy ramificadas, y que constituyen la puerta de entrada de los impulsos nerviosos hacia el cuerpo celular; y los axones, únicos y largos, que suelen ser las estructuras desde las cuales se transmite el impulso nervioso desde una a otra neurona.
La conexión entre una neurona y otra se establece en un pequeño espacio denominado sinapsis. En general, las sinapsis conectan el extremo de un axón de la neurona que transmite el impulso nervioso con el extremo de una dendrita de la neurona que recibe dicho impulso: éstas son las denominadas sinapsis axodendríticas. No obstante, también existen sinapsis axoaxónicas y dendrodendríticas.
Las células de la glía son células especializadas que intervienen en la formación de algunas estructuras nerviosas y en la nutrición y defensa del tejido nervioso; al contrario de las neuronas, las células de la glía sí se pueden reproducir en el adulto. Algunas de estas células forman una capa que envuelve los axones, denominada vaina de Schwann, estructura rica en mielina, una sustancia grasa con propiedades aislantes que acelera la transmisión de los impulsos nerviosos a lo largo de los axones.
La mielina tiene un color blanquecino que contrasta con la tonalidad grisácea de los cuerpos neuronales. Por ello, cuando se observa el tejido nervioso, se pueden distinguir a simple vista zonas de color grisáceo, o de sustancia gris, que en general se corresponden con los núcleos nerviosos en los que se regulan diversas funciones y zonas de color blanquecino, o de sustancia blanca, que suelen corresponderse con las vías de transmisión de los impulsos nerviosos, como ocurre, por ejemplo, con los nervios.
El soma o cuerpo celular corresponde a la parte más voluminosa de la neurona. Aquí se puede observar al núcleo. Éste contiene la información que dirige la actividad de la neurona. Además, en el soma se encuentra el citoplasma. En él se encuentran otras estructuras que son importantes para el funcionamiento de la neurona.


c. Tejido Muscular

El tejido muscular está compuesto por numerosas células especializadas conocidas como fibras musculares, que se caracterizan por su poder de contracción y su propiedad de transmitir la conducción de los impulsos nerviosos.


Las fibras musculares son células delgadas que pueden llegar a medir hasta 30 cm de largo y están rodeadas por una capa de tejido conjuntivo, cuya función es proporcionar sostén al tejido muscular.
Según su aspecto y forma de funcionamiento existen tres tipos de tejido muscular.
·        El tejido muscular estriado esquelético, que se encuentra en los músculos esqueléticos, se caracteriza por la presencia de unas estrías transversales microscópicas y por su propiedad de contraerse de forma voluntaria.
·        El tejido muscular cardíaco, que se encuentra en el miocardio o pared muscular del corazón, también presenta estas estrías pero su contracción se produce de forma involuntaria.
·        El tejido muscular liso, que se encuentra en las paredes de los vasos sanguíneos, tubo digestivo, vías aéreas y vías urinarias y genitales, se caracteriza por no presentar estrías y por producirse su contracción de forma involuntaria.


viernes, 30 de septiembre de 2011

b. Tejido Conjuntivo o Conectivo

El tejido conectivo o conjuntivo es el tejido de sostén del organismo, y entre sus derivados se suelen incluir los tejidos de la sangre, adiposo, cartilaginoso y óseo.
El tejido conjuntivo está compuesto básicamente por células, sustancia fundamental y fibras. Entre los elementos celulares, los más importantes son los fibroblastos o fibrositos, células de forma alargada o estrellada cuya función es elaborar la sustancia fundamental y la fibra. Además, el tejido conjuntivo puede contener otras células, como células grasas, linfocitos, condorcitos u osteocitos, según el tipo de tejido de que se trate.
La sustancia fundamental es un material de aspecto grumoso, constituido por agua, sales minerales, mucopolisacáridos y glicoproteínas, que son secretados por los fibroblastos. Esta sustancia que ocupa la mayor parte del tejido conjuntivo, desempeña además un papel central en la nutrición de las células y las fibras.
Las fibras son elementos muy delgados y alargados que se disponen formando un entramado, y son las responsables de la función de sostén y elasticidad propias del tejido conjuntivo. Existen dos tipos de fibras:

  • fibras de colágeno, que forman haces gruesos, orientados en varias direcciones y que constituyen el sustrato esencial para la función de sostén mecánico del tejido conjuntivo.
  • fibras elásticas, que forman redes rectilíneas más delgadas, caracterizadas por su elasticidad o capacidad de volver a su situación original tras ser deformadas.

Según su función y composición, existen diversos tipos o derivados de tejido conjuntivo: tejido conjuntivo laxo, denso, adiposo o graso, cartilaginoso y óseo.



Tejido Conjuntivo Laxo
Se caracteriza por su proporción equilibrada de células, sustancia fundamental y fibras. Sus funciones principales son la de sostén y revestimiento de diversos órganos y tejidos, garantizar el paso de sustancias nutritivas desde la sangre hacia otros tejidos y participar en algunas reacciones de defensa del organismo, como la inflamación y la cicatrización.
El tejido conjuntivo laxo se encuentra en la capa más interna de la piel o hipodermis, entre las masas musculares, por debajo de las mucosas de la pared del tubo digestivo, dentro de numerosos órganos macizos y también en las paredes de los vasos sanguíneos.

Tejido Conjuntivo Denso
Posee abundantes fibras colágenas y elásticas y poca sustancia fundamental, y su casi exclusivo elemento celular son los fibroblastos.
Sun función es proporcionar sostén mecánico y elasticidad a los órganos de los que forma parte.
El tejido conjuntivo denso se encuentra en la piel, alrededor de los huevos, en las cápsulas que envuelven los órganos internos, en los ligamentos y tendones y en las aponeurosis o finas vainas que envuelven las masas musculares y algunos órganos.

Tejido Reticular
El tejido reticular es una variedad de tejido conjuntivo que sólo se encuentra en los ganglios linfáticos, médula ósea, bazo e hígado. Se caracteriza por la presencia de una red de fibras denominadas fibras de reticulina, cuya función es filtrar los elementos de la sangre.

Tejido Adiposo o Graso
El tejido adiposo o graso se caracteriza por la presencia de unas células específicas, los adipositos o células grasas, que tienen la función de fabricar y almacenar nutrientes grasos, y secretarlos hacia la sangre para que sean empleados como energía por otras células. El tejido graso se encuentra fundamentalmente bajo la piel y alrededor de algunos órganos internos, como los riñones. Su función es almacenar energía y dar protección a dichos órganos.

Tejido Cartilaginoso
Es una variedad del tejido conjuntivo que se caracteriza por su solidez y elasticidad, y que se encuentra, en general, revisitiendo los extremos de los huevos en la nariz, laringe, tráquea, bronquios, discos intervertebrales y pabellón de la oreja, formando una estructura conocida como cartílago. Las células del tejido cartilaginoso, redondeadas y voluminosas, reciben el nombre de condorcitos, y se sitúan dentro de pequeñas lagunas líquidas conocidas como condroplasmas. La sustancia fundamental del tejido cartilaginoso, que es sólida, junto a las fibras de colágeno y elastina, forma la denominada matriz cartilaginosa.
La función del cartílago es evitar el roce y la fricción entre los extremos de los huesos que se relacionan dentro de las articulaciones y proporcionar solidez y elasticidad a un determinad órgano.

Tejido Óseo
El tejido óseo, que se distribuye en los huesos del organismo, está compuesto por células y una matriz ósea. El tejido óseo se renueva y se resorbe continuamente, gracias a la actividad de sus células específicas. Éstas son los osteoblastos, responsables de la formación del tejido óseo nuevo; los osteocitos, que son osteoblastos maduros y desarrollan una actividad menor; y los osteoclastos, que se encargan de resorber o eliminar la materia ósea. La matriz ósea está formada por fibras de colágeno, que proporcionan cierta flexibilidad a los huesos, y sales minerales, fundamentalmente fosfato cálcico y cristales de hidroxiapatita, que son los elementos que confieren a los huesos su solidez característica. La matriz ósea está recorrida por un sistema de cavidades que se comunican entre sí; las células oseas se disponen en el interior o en las orillas de dichas cavidades, desde donde desempeñan su función de renovación y resorción de la propia matriz.

a. Tejido Epitelial


Se denomina tejido epitelial o epitelios a las capas de células que revisten las superficies externas e internas de los órganos. Las superficies internas de las vísceras huecas también se conocen con el nombre de mucosas.

Los epitelios están formados por una lámina basal y por una o varias capas de células epiteliales, cuya característica más importante es que se entrelazan muy estrechamente entre sí, otorgando una gran firmeza al tejido. Cuando existe una capa, los epitelios son simples; en cambio, cuando contienen dos capas o más, los epitelios son estratificados. 

Clasificación:

  • Según cantidad de capas
Cuando existe una sola capa de células, pero sus núcleos se orientan hacia el interior y el exterior aparentando dos capas, se habla de epitelio pseudo-estratificado. Los epitelios transicionales se encuentran solo en las vías urinarias. Existe una renovación celular continua.

 
  • Según morfología
Plano (escamoso), cuboidal o cilíndrico.

  • Según su función
Tejido epitelial de revestimiento

Su función es proteger el órgano que reviste de agresiones externas. Por ejemplo: la epidermis cumple con la función de proteger la piel de las agresiones mecánicas y térmicas del exterior.
Tejido epitelial glandular
En este tejido hay glándulas, cuya función es la de elaborar y secretar diversos tipos de sustancias hacia el exterior o el interior del organismo. Las glándulas exocrinas, se caracterizan por expulsar sus productos al exterior del organismo. Las glándulas endocrinas, vierten sus secreciones u hormonas en la circulación sanguínea, es decir, en el interior del organismo.

I. Los Tejidos



Los tejidos son conjuntos de células que se agrupan de forma ordenada y cumplen una misma función. Lo que caracteriza a un tejido es que cada uno de los tipos de células que lo componen desempeña un papel indispensable para que aquél, en conjunto, pueda realizar su propia función.

Así como la mayor parte de los tejidos están formados por distintos tipos de células, aunque con un mismo origen, la mayor parte de los órganos están compuestos por diversos tipos de tejidos, cada uno de los cuales se localiza en un determinado sector del órgano y cumple una función particular.
El proceso de formación de los tejidos se inicia a partir del momento mismo de la fecundación, cuando, tras la fusión del espermatozoide y el óvulo, se origina la célula huevo o cigoto. Esta célula comienza a segmentarse, dando origen a diversos tipos de células que se van diferenciando cada vez más entre sí, a la par que se acomodan, formando una serie de capas o láminas dentro de las cuales se van delineando los bosquejos de todos los órganos y tejidos del cuerpo humano adulto.
Según su función y características morfológicas existen diversos tipos de tejidos, que se agrupan en las siguientes categorías:
·       Epitelial
·       Conjuntivo
·       Muscular
·       Nervioso